La gerente de Marketing de Viña Ravanal, Carmen Paz Ravanal, cuenta cómo la sustentabilidad dejó de ser un sello voluntario para convertirse en una estrategia central de competitividad, identidad territorial y relación con las comunidades. Explica el rol pionero de Colchagua, los desafíos que impone el cambio climático, la importancia del enoturismo como herramienta educativa y cómo la viña construye un relato coherente para conectar con un consumidor cada vez más consciente…

—¿Por qué la certificación del Código de Sustentabilidad ha pasado de ser una iniciativa voluntaria a convertirse en un eje estratégico para la industria vitivinícola chilena?
—La certificación del Código de Sustentabilidad se ha transformado en un eje estratégico, porque responde a nuevas exigencias del mercado global, donde ya no basta con producir vinos de calidad. Hoy los consumidores, importadores y mercados, valoran la transparencia, la trazabilidad y el impacto ambiental y social de la producción. En este contexto, la certificación permite a las viñas demostrar de manera concreta y verificable su compromiso, fortaleciendo su posicionamiento y competitividad internacional.
—¿Qué factores explican que el Valle de Colchagua sea considerado pionero en la implementación del Código de Sustentabilidad?
—El Valle de Colchagua es considerado pionero porque tuvo un rol activo en las primeras etapas de desarrollo del Código de Sustentabilidad. Además, existe una alta concentración de viñas certificadas y una cultura sectorial que ha promovido la colaboración y la adopción temprana de buenas prácticas. Esto ha permitido que el valle no sólo implemente el estándar, sino que también lo impulse y lo convierta en parte de su identidad productiva.

—¿Cómo entiende Viña Ravanal el proceso de certificación y qué elementos lo diferencian de un simple cumplimiento normativo?
—En Viña Ravanal, la certificación se entiende como una herramienta de gestión integral, más que como un requisito. Involucra una mirada transversal que abarca el viñedo, los procesos de bodega y la relación con las personas y la comunidad. Lo que la diferencia de un simple cumplimiento normativo es su enfoque en la mejora continua, donde cada auditoría representa una oportunidad para avanzar y perfeccionar las prácticas.
—¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el sector vitivinícola en materia de sustentabilidad, especialmente en el contexto del cambio climático?
—El sector vitivinícola enfrenta desafíos importantes, especialmente asociados al cambio climático. La escasez hídrica, el aumento sostenido de las temperaturas y la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos obligan a las viñas a adaptarse rápidamente. A esto se suman desafíos estructurales como la necesidad de innovar, optimizar recursos y lograr que la sustentabilidad también sea accesible para pequeños productores.
—¿De qué manera el Código de Sustentabilidad integra aspectos sociales y cómo impactan en trabajadores y comunidades locales?
—El Código de Sustentabilidad integra de manera relevante el ámbito social, estableciendo estándares en condiciones laborales, salud, seguridad y capacitación de los trabajadores. También promueve el vínculo con comunidades locales y el uso de proveedores del territorio. Esto genera un impacto positivo directo en la calidad de vida de las personas y fortalece el desarrollo local, entendiendo la sustentabilidad como un equilibrio entre lo ambiental, lo social y lo productivo.

—Se entiende a la sustentabilidad como un proceso continuo. ¿Qué implica esta afirmación para las viñas certificadas y su gestión futura?
—Entender la sustentabilidad como un proceso continuo implica que la certificación no es una meta final, sino un compromiso permanente. Las viñas deben monitorear sus prácticas, adaptarse a nuevos desafíos y elevar sus estándares de forma constante. Esto asegura que la sustentabilidad se mantenga vigente en el tiempo y que evolucione junto con las exigencias del entorno y del mercado.
—¿El enoturismo es hoy una plataforma para educar en sustentabilidad? ¿Cómo lo están abordando?
—El enoturismo se ha convertido en una plataforma muy efectiva para educar en sustentabilidad, ya que permite mostrar en terreno cómo se aplican estas prácticas. En Viña Ravanal, esto se aborda integrando el relato sustentable en las experiencias, dando a conocer el manejo responsable del viñedo, el uso eficiente de recursos y el compromiso con el entorno, generando una conexión más consciente con el visitante.
—¿Qué tan informado está el consumidor chileno respecto de vinos sustentables?
—El consumidor chileno ha avanzado en su nivel de información sobre vinos sustentables, aunque aún existe espacio para seguir educando. Hoy se observa un mayor interés por productos responsables, especialmente en segmentos más jóvenes o informados, lo que impulsa a la industria a comunicar mejor sus prácticas y certificaciones.

—¿Cómo construyen el relato de sus vinos para conectar con un consumidor más consciente?
—El relato de los vinos se construye desde la coherencia entre origen, proceso y propósito. En el caso de Viña Ravanal, se busca transmitir no sólo la calidad del vino, sino también el respeto por el entorno, las personas, el territorio y la historia que hay detrás de cada botella. Esto permite conectar con un consumidor más consciente, que valora la autenticidad detrás de cada botella.
—En materia de sustentabilidad, ¿qué desafíos se viene para Viña Ravanal?
—La sustentabilidad no es una meta que se alcanza con la certificación, sino un proceso continuo: el verdadero desafío es superar el estándar año a año. Refleja un compromiso real y no una obligación normativa. Cuando una viña decide certificarse, lo hace entendiendo que la sustentabilidad es parte del negocio. En forma concreta, los desafíos para Viña Ravanal están en profundizar la eficiencia en el uso del agua, avanzar en innovación frente al cambio climático y seguir fortaleciendo la integración de prácticas sostenibles en toda la operación. A esto se suma el desafío de comunicar mejor este compromiso, incorporándolo también en el enoturismo y en la experiencia del visitante.


